siempre celebrando

Enero 22, 2010

el conjunto Aleluya @ Casa Leches. Algún noviembre de 2009.

Enero 18, 2010

Don’t let the sun go down on your grievances
Respect love of the heart over lust of the flesh
Do yourself a favor: become your own savior
And don’t let the sun go down on your grievances
And when you wake up in the morning
You’ll have a brand new feeling
And you’ll find yourself healing
So don’t let the sun go down on your grievances
And yet if you find yourself in the dark
And you’re left holding the bag
Then take care of it right away
And don’t let the sun go down on your grievances again
Sometimes you might want to give up
But keep that chin up
Cause you’re gonna find
You’re gonna find
Sometimes you might be alone
But don’t feel lonely
‘Cause you’re gonna find
You’re gonna find
So don’t let the sun go down on your grievances
Start each day with a clean slate
You’ll feel better if you can shake off all that hate
And don’t forget to forgive and forget
And don’t let the sun go down on your grievances
Don’t let the sun go down on your grievances
Everybody!
Respect love of the heart over lust of the flesh
Sing it!
Do yourself a favor: become your own savior
And don’t let the sun go down on your grievances

°Daniel Johnston / hay que escucharlo, vaya

La criatura es una mujer. Está regida, enteramente, por aquello de que viene de un lugar lejano en donde la verdad no vale nada. ¿Qué lugar es ése? Son todos los lugares en los que ha existido, es ella misma. La verdad (bienvenido el debate) es importantísima, es un bloque elemental de la integridad, la cual no puede existir, pues, sin la verdad. O, mejor, es una integridad distinta: una íntegramente suya, como debe de ser la de todos nosotros; en su integridad existe el concepto de verdad, no al contrario, pero no vale nada. ¿Cuáles son los otros valores? Ahí una médula…

No es una loca, no es mala. El relato gira alrededor de la mentira, aunque no de la mentira humana. Más de la condición humana, mentirosa y al mismo tiempo engañada por el mundo y por las cosas del mundo. Ella, entonces, ha sido traicionada, o por lo menos lo ha sido en función de que lo siente profundamente (¿traicionada por ella misma?). Todo lo que le han enseñado es una mentira; todo, menos esa conclusión, claro. La equis en ex es la cruz que carga

Felicidades

Diciembre 25, 2009

Veinticinco de diciembre de 2009; navidad: amanece, creo, a 17°. Esperamos una mínima de 7° por la noche, máxima de 23° durante el día. Menos mal que recibí dos bufandas para navidad; dos bufandas y una caja de Kleenex con forma de máquina de escribir. Detallazos.

Una con treinta de la tarde: despierto. Me lele la cabeza. Tomo dos tazas de café demasiado cargado. Esperaba que la caja de la cafetera trajera tips de cucharadas vs. tazas a consumir. Nuevo propósito de año nuevo: aceptar mi ingenuidad como parte de mi encanto.

Dos con treinta de la tarde: tengo hambre y la perspectiva de una taza de té y pan tostado no me entusiasma. A las dos treinta de la tarde quiero barbacoa; quiero ver cómo se desangran los corderos. He fumado 5 cigarrillos desde la una y treinta. De algo vivirá el hombre. Hago un recuento de los regalos recibidos: las bufanda y los kleenex antes mencionados, un gorro, un par de guantes, algo que gira, brilla y asemeja un llavero, una corbata (por aquello de que no me gustan las corbatas. Es una corbata linda, del tipo que usaban los Shack Attack) y un par de calcetines azules. De mi mismo  recibí Salambó, una estilográfica que ya tapé y una lata de sardinas. La vida está ahí enfrente, sólo tienes que levantarte y tomarla.

Me largo a la barbacoa. Por favor, que haya barbacoa en algún lugar de este 25 de diciembre.

2009

Diciembre 20, 2009

Este año me tomé en serio un trabajo por primera vez. Me he despertado a las siete de la mañana todos los días desde el 2 de marzo; no me arrepiento, pero temo que mi frágil cuerpo se vaya a doblar y a pedir perdón. “No es un mal trabajo en lo absoluto, pero es trabajo”, pienso siempre. Como parte de ese trabajo he conocido Culiacán (Sinaloa), desde donde escribo ahora, Chihuahua (Chihuahua) y La Paz (Baja California), y volví a Ixtapan de la Sal (Establo de México). El edomex tiene las características necesarias para que lo vuelva objeto de burla siempre; esas características, también, lo vuelven en un lugar deseable para mi soñada mudanza fuera de la ciudad. Es un código que existe entre los chilangos; en mis mofas descubro mi deseo.

Este año, también, comenzó a sangrarme la garganta cuando hablo en público. Entre los muchos síntomas de la ansiedad que me abduce en esos momentos se encuentra una exagerada contracción del estómago que me hace hablar exclusivamente con la garganta y siempre trato de elevar mucho la voz, pues por lo regular hablo muy quedo. Buscando en Google la posible causa de tan absurda irritación, encontré a alguien con el mismo problema que lo puso en términos con los cuales puedo lidiar: “it has to be a sign from God; he’s telling me I’m right when I say I totally despise speaking for an audience”.

La mayor parte del año la pasé ocupándome de la manía antisocial que me sobrevino después del rompimiento con Abril el año pasado. Pensé que sería buena idea tomar clases de actuación y de yoga, pero no lo hice. Todavía creo que sería buena idea. Espero hacerlo el próximo año. Creo que el anterior no los conté dentro de mis propósitos de año nuevo así que este año lo puedo hacer sin remordimientos.

Este año me enamoré dos veces, una profunda y ciegamente; otra como acto consciente. La primera permanece incuestionable, mientras que la segunda se ha vuelto uno de mis experimentos más complicados del año, aunque muy entrañable y productivo. Asimismo, este año inicié dos bandas (ambas con el Lechón). Una de ellas no llegó a nada pero arrojó una grabación que, estoy seguro, me gusta; se llama “Gori-gori”. La otra ya tiene un LP y he pensado en tatuarme su nombre uno de estos días. También es un hecho ineludible que cada vez toco peor la guitarra.

Este año mi entorno sufrió una de sus peores crisis y estuvo a punto de volverse polvo. No voy a entrar en detalles, no todavía, pero puedo asegurar que jamás había mi vida cambiado de manera tan drástica y con tal velocidad. Aún no logro superar del todo aquel episodio, y apostaría todo por que se convertirá en uno de mis temas más tercos. Desearía que no hubiera sucedido. Es la primera vez que deseo que algo hubiera permanecido intacto, que no se hubiera roto con tal estridencia.

Este año me masturbé muchas veces, quizás más de las necesarias, y escribí poesía que me dejó satisfecho. Fue publicada en una revista virtual con una de las fotos más infames que jamás me saqué en mi párrafo biográfico. Publiqué otro cuento en una revista virtual y conseguí un espacio –el cual se estrena en enero— en un diario de circulación nacional. Continúo trabajando en El orden anoréxico, un libro de relatos, y estoy pensando en desistir del título.

También, este año, descubrí que la bebida me gusta a un nivel que mi madre, militante de AA desde hace 10 años, definitivamente podría encontrar en su temor más arraigado.

Y a eso voy ahora mismo, a beber.

la coliflor a go-go

Noviembre 29, 2009

(clic)

Muestra respeto

Noviembre 2, 2009

Una noche llena de intranquilidades. O de tumores pequeños que se mueven por la casa como ratones sin cerebro; o como ratones con un pedazo de uña por cerebro. Esta noche, pues, es la razón por la cual no puedo ya descifrar todo lo que encuentro oculto en los retratos familiares que cuelgan como vampiros de las paredes estas.

Siempre, casi siempre, que visito una casa con retratos familiares procuro contemplarlos. Los hay en series cronológicas; delineados entre distintos paisajes; sonrientes o posados; solitarios o en grotesquísimas orgías de marcos horrendos. Cambian según la casa y dicen mucho sobre los retratados; si no los retratos por sí mismos, entonces su acomodación. Y todos guardan, por lo mismo, hartos secretos. Sus figuras, colores, sombras, gestos, suéteres configuran un código accidental, como esas tontas fotografías que están hechas de miles de fotografías chiquitas. Quien se haya dado la ociosa oportunidad de ver cada una de esas fotitos puede imaginarse la cantidad de símbolos que un retrato de familia regular acomoda dentro de sí. Quien no, también, pero de manera más superficial, creo.

Las formulas que tan celosamente guardan estos retratos son las que dictan, como los astros, la personalidad oculta de la familia en cuestión. Del secreto al secreto al secreto, como un espejo que refleja a otro espejo y se vuelve infinito.

No quiero elaborar en descripciones detalladas sobre estos retratos pues creo haberme desviado ya lo suficiente para distraer su atención del hecho de que no quisiera hablar de mi familia, pero lo haré ya, tratando de seguir el mismo hilo con el que empecé a deshacer esta tela absurda.

Esta noche de que hablaba es una de, digamos, tres o cuatro tipos de noches que se pasean por mi casa. Se pasean sin mucha vergüenza o pudor, he de decir, y son, de alguna manera, las señalizaciones para todo lo que transita por mi casa. Como decía, es ésta una noche llena de intranquilidades, las cuales enlisto a continuación:

1.- Hay tres perros en mi casa, que es un departamento más bien chico, y hoy no juegan con nadie, se comportan como las bestias básicas que son y muerden una tabla que los separa del resto de la casa sin ningún objetivo verdadero. El ruido me es insoportable, aunque estoy jurado a aceptar todo ruido como parte de mi entorno, en vez de como un invasor de él.

2.- Son las ocho de la noche y mi madre está dormida. Ella no duerme temprano sino que sufre de depresiones que la hacen tomar siestas espesas de caracol. La casa, pues, por chica, debe estar silenciosa y a semi-oscuras porque toda luz que sale de cualquier lugar encuentra siempre un camino para colarse a todo el resto de los lugares. Por eso lo de los ratones sin cerebro, en parte. La depresión como “enfermedad” tiene una seña muy particular: envirula al aire que está posado a su alrededor, lo llena de pequeñas partículas de vidrio, de esas que si son respiradas en suficiente cantidad le convierten a uno los pulmones en lámparas fundidas. Así que, momentáneamente, tengo dos lámparas rotas por pulmones.

3.- Mi otra madre (son lesbianas) no tiene ni un dejo de sensibilidad ante su neurosis de terremoto, y tiene demasiada sensibilidad ante la “enfermedad” de mi madre primera. Y hasta ahí hablaré de ella por hoy.

4.- Tanto se fuma en mi casa, y son tan pocas las ventanas que permanecen abiertas, que siento que mi cajetilla de cigarros huele demasiado a tabaco.

5.- Mi primo, que es mi compartidor de cuarto, y que también es mi hermano –larga historia –es un zanahorio; cada poro de él parece hablar y cada uno de ellos parece estar diciendo sólo tarugadas. Lo quiero mucho pero es, entre tantos buenos ejemplos, un buen ejemplo de persona que seguramente no me habría presentado de no haber sido por que nacimos bajo la misma estampa.

Compartir cuarto con mi primo es, para mí, el equivalente a compartir cuarto con diez litros de jugo de nopal. Con un vaso de diez litros con jugo de nopal adentro que ya se rompió y va soltando toda la baba poco a poco. Hoy mi primo no hace nada en particular, pero el mero hecho de no poder estirarme sin tocarle un pie me pone como piedra volcánica.

La soledad geométrica que dibujan estos puntos anteriores hace que me ardan los ojos. Claro es que sólo es una soledad ficticia, de retrato, y ahí es donde recae justamente mi punto.

La verdad es que no tengo un punto. Pero sí tengo algo parecido a una conclusión: si la base de la sociedad es la familia, vivimos en una sociedad tan depravada como la depravación misma.

Te quiero mamá. De veras.

haciendo islas

Octubre 24, 2009

-Cada vez que miro esa escena pienso en qué tanto miedo me dio saber que en cualquier minuto tendría que dejar de mirarla la primera vez que la vi. Me rebasa por completo la pureza que rodea a ese minuto. Antes, ya se había develado como una posible procesión limpia de errores; después, no pude dejar de pensar en todas esas muertes tan hermosas. Varias veces tuve dolor de estómago. La miro y se me llena la piel de pequeñísimos temblores. Siento que un tremendo llanto escala por mi espalda y se detiene a tomar una siesta en la base de mi nuca.

-Estoy estúpidamente sedienta

-En fin, no importa. Me siento ridículo. Todo se termina y pensar en eso es un lugar común horrible. Ven

-Estás muy cerca

-Tengo que estar muy cerca

Llegada a Moriana

Octubre 13, 2009

desocúpense, ocupadores

Septiembre 18, 2009

nicety of execuchon

Septiembre 14, 2009

“… I fancy much of what I value myself upon in writing escapes the observation of the great mass of my readers: who are intent more upon the story than the way in which it is told. For my part I consider a story merely as a frame on which to stretch my materials. It is the play of thought, and sentiments and language; the weaving in of characters, lightly yet expressively delineated; the familiar and faithful exhibition of scenes in common life; and the half-concealed vein of humour that is often playing through the whole–these are among what I aim at, and upon which i felicitate myself in proportion as I think I succeed…

I have preferred adopting a mode of sketches and short tales rather than long works, because I chose to take a line of writing peculiar to myself; rather than fall into the manner or school of any other writer: and there is a constant activity of thought and nicety of execution required in writings of the kind, more than the world appears to imagine… “

Washington Irving, carta a su carnal. 1824

Rip Van Winke