estremecedora mecedora

Posted in Uncategorized by Javier Elizondo on junio 2, 2011

¿En qué momento una persona decide que otra le pertenece por completo, así como le pertenece un par de calcetines o un bistec? ¿En qué momento queda el Otro despojado de sí mismo y se vuelve sólo el reflejo más inmediato, más burdo, del deseo más primitivo de uno? La brutalidad sucede cuando nos olvidamos de que somos, de que existimos, pues eso implica que también los demás existen. El momento real de soledad absoluta, vaya. Si yo ceso de existir, deja de existir el otro. Puedo ser brutal, puedo derrumbar casas y quitarle la vida a la gente porque soy viento, un fenómeno, soy algo que sucede. La violencia está siempre palpitando detrás de ese punto ciego de la conciencia. Es real, tiene rostro y ese rostro se expresa. Lo que le cuesta trabajo es la palabra. La violencia sucede en silencio y por eso pasa desapercibida muchas veces. Tenemos que darle palabras a la violencia. ¿Y de dónde viene ese silencio negro que llena sus venas? ¿Se gesta en el aburrimiento, en la ignorancia, en el coraje? ¿De qué se nutre? ¿Existe una solución a la Violencia, o es la consecuencia inevitable de que seamos una parte tan importante del universo que ni siquiera nos damos cuenta de ello, como no nos damos cuenta del aire que entra a nuestros pulmones y nos da la vida?

Posted in Uncategorized by Javier Elizondo on junio 2, 2011

¿Sentiste? Dijo él. Sí, dijo ella. ¡Epa!, exclamó ella. ¿Qué es eso?, dijo él, apoyado sobre sus codos. No sé, dijo ella. Se sintió horrible, dijo él. Sí, respondió ella. ¿Pero qué fue?, preguntó él. Ni idea, dijo ella. ¿Tembló?, preguntó él. No, no tembló, no se está moviendo la lámpara, contestó ella. ¿Entonces?, preguntó él. Prende la luz, dijo ella. Él se levantó a prender la luz. Estaba desnudo. Regresó a la cama. Se sintió horrible, dijo ella. Sí, dijo él mientras se pasaba las manos por las piernas. ¡Eh!, exclamó ella. ¡Qué carajos!, exclamó él. Se miraron. Él tenía más miedo que ella. Ella se hizo el pelo hacia atrás con una mano y se sentó. Guardaron silencio. Esperaron. ¿Qué pasó?, dijo él. No sé, dijo ella. Shh, escucha, dijo él, en voz baja, inclinándose hacia adelante. ¿Qué?, dijo ella, molesta. Shh, dijo él. ¿Qué?, susurró ella. Silencio. Él se hizo para atrás, se recargó en la pared. ¿Qué?, dijo ella. No, nada, dijo él. Ella se quitó la cobija de encima y se levantó. ¿Adónde vas?, dijo él. Al baño, dijo ella y salió del cuarto. Él escuchó la puerta del baño, luego la taza contra el tanque del WC y el chorro de pis. Luego escuchó cómo se iba el agua. Ella regresó, apagó la luz y se acostó. Él la miró. Se acostó también. Soñó que su papá le regalaba un acordeón.

naturaleza

Posted in Uncategorized by Javier Elizondo on mayo 31, 2011

[…] imagine living in a society in which the majority hurts some minority group (here called “the other”). The reason for this oppression is that “the other” are thought to be bothersome and irritating or that they can be used for social profit. Are you fine with that? Now imagine that you are the bothersome irritant and the society wants to squash you for speaking your mind in trying to improve the community. Are you fine with that? These are really the same case. Write down your reasons. If your reasons are situational and rooted in a particular cultural context (such as adhering to socially accepted conventions, like female foot binding or denying women the right to drive), then you may cast your vote with Hart, Austin and Confucius. In this case there are no natural human rights. If your reasons refer to higher principles (such as the Golden Rule), then you cast your vote with the universalists: natural human rights exist. This is an important exercise. Perform this exercise with everyone you are close to — today — and tell me what you think.

Michael Boylan – ¿Existen los derechos humanos por naturaleza?

Mrs. Jamison en The Millions

Posted in Uncategorized by Javier Elizondo on mayo 25, 2011

The Millions ha viajado, en un día fresco de primavera, con Leslie Jamison –una de las consentidas de la mecedora– a su cafetería favorita y entre galletas recién horneadas han charlado sobre la familia, la otredad y su nuevo libro, entre otras cosas. Aquí.

LJ:  We can do good things out of flawed motives–which doesn’t make them less good. But you can  also show up for a certain situation only to discover that the situation is bigger than you are–you’re really signing up to lose control.

Stupid wikipedians

Posted in Uncategorized by Javier Elizondo on mayo 18, 2011

INTERVIEWER

What are you working on now?

MITCHELL

Right now I’m working on a book set in the thirty years on either side of 2010, but I shouldn’t give too many details or the next thing you know it’s on Wikipedia and if I change my mind and decide to recast King Lear in a pond of frogs and toads I’ll just give a hardworking Wikipedian an extra headache.

David Mitchell, en entrevista con The Paris Review

Posted in Uncategorized by Javier Elizondo on mayo 6, 2011


vía Sin Pastillas, de J.G. Cozzolino

Posted in Uncategorized by Javier Elizondo on mayo 5, 2011

Siento pánico de salir a la calle. Desde el atentado de La Palmera tiemblo y toso como si no hubiera mañana por las noches. Yo sé que no pasa nada. Los Doors suenan en los altoparlantes. Me gusta que alguien ponga la música que quiera en los altoparlantes, aunque yo deteste a los Doors. ¿Por qué habrían de gustarme? ¿Por qué no habrían de gustarle al encargado de los altoparlantes? Heme aquí, muerto de miedo, refugiándome en saber que al otro lado de esta membrana hay alguien que, probablemente, también lo esté y se sosiegue escuchando People are strange una y otra vez. Por lo menos nadie habla a través de esas bocinas. Por lo menos nadie nos dice que todo va a estar bien. Eso sí atentaría contra esta fragilidad mía y la volvería en Nada.

pájaro

Posted in Uncategorized by Javier Elizondo on mayo 4, 2011

Laia Arqueros

de Pensamientos estériles, poemario de Luna Miguel

¿Cuántas veces se habrá soñado, en el mundo, que, después de desayunar (granola) alguien levanta el vuelo para ir a reunirse con su madre muerta?

Varias, ¿no?

Posted in Uncategorized by Javier Elizondo on mayo 3, 2011

El patrón entra por los ojos sin pedir permiso; se sabe importante, necesario. El cerebro despierta, descruza los brazos, mira hacia la pantalla y se queda estático, boquiabierto. El estómago –secretario general– se entera rápidamente y se contrae. Es un vago y lo único que sabe hacer es contraerse; no le importa ser inteligente, y por eso es el más inteligente. Algo más se mueve más arriba, en el pecho, pero no es el corazón; es la respiración, ya fuera de los pulmones, a punto de entrar al mundo y comprobar que lo que los ojos permitieron es real. Está nerviosa, emocionada, a punto de sentir alivio.

nunca te veré caer

Posted in Uncategorized by Javier Elizondo on abril 3, 2011

Vengo a proponerme un cuento en público, para que salga de mi sangre la burbuja que la idea plantó ahí.

Se trata de una muchacha de 19 años con una hija de 5 y un hijo de 1 año. Está loca como una lata de coca-cola, la mujer, y todos los días le implora al bebé que se calle con unos gritos que ni la criatura de eraserhead se merece. También le pega. Le pega a un bebé esta muchacha de mierda y le pide que se calle todos los días. El  marido nunca hace nada. Es un paleto el marido que está vendiendo la motoneta que le regaló su papá cuando se graduó de Arquitectura. Un día, mientras la enseña a un grupo de muchachos que no se la quieren comprar, que sólo quieren ver a su esposa (que está buena porque baila mucho reguetón los sábados) la mujer sale al patio en donde están, para darles gusto, pues, con el bebé en manos y se le cae. Se le cae el bebé a la bruja de 19 años. Plap. El bebé no hace nada de ruido y el esposo piensa “se murió, ahora sí me puedo separar de ella”, y ella piensa “mi bebé, mi bebé”, y los muchachos no piensan nada, lo miran ahí tirado, viendo para todas partes, tratando de comprender al universo en silencio, y uno de ellos dice “puta madre” en voz bajita, sale hacia su casa y vomita en el camino. Al bebé no le pasa nada, pero cuando crezca tendrá serios problemas cognitivos y un día mandará a un compañero de tercer grado al hospital con un lápiz enterrado en el muslo izquierdo, hasta la mitad.

Se llamará “Nunca te veremos caer” porque al momento de la caída todos cerrarán los ojos, menos el muchacho que vomita.

 

buen día